A lo largo de la vida el ser humano se ve obligado a decidir, a tomar decisiones, basándose en actitudes o experiencias póstumas, lo mismo sucede con las empresas y las organizaciones, constantemente el personal debe decidir y propiciar cambios racionales considerando para ello el beneficio común, por ello contar con sistemas y herramientas que permitan optimizar este proceso se vuelve más que imprescindible una obligación organizacional.
Ante lo expuesto, el
árbol de decisión y el diagrama de pareto, forman parte de una metodología que tiene como finalidad identificar principales
problemas a la par con sus causas y efectos, lo cual es un aspecto positivo a nivel organizacional y social, dado que permite planificarse, definir de
manera clara y precisa objetivos basados en la practicidad y su
factibilidad, acompañados de estrategias que resguardan la pertinencia social y la garantía de que se cumplan, otorgando sitial importancia a
las opiniones y perspectivas de la comunidad y de los participantes de una organización.
Para la toma de decisiones, se debe partir de la definición de restricciones y limitaciones, establecer relaciones de costo-beneficio, conocer los factores internos y externos, formales e informales de la organización que pueden intervenir en los resultados como: la cultura organizacional, reglamentos internos, políticas, recursos disponibles, hábitos, experiencias, clientes o usuarios, proveedores, economía, competencia, entre otros que intervienen en el proceso de toma de decisiones.
Este proceso es complejo y significativo por ello es recomendable apoyarse de técnicas y métodos que permitan tener una visión amplia y suficiente información a la organización antes de tomar cualquier curso de acción.
Es preciso indicar, que el nivel de información previa que se posea con respecto a los problemas así como de herramientas para solucionarlos, contribuirá la forma y los medios en que se toman decisiones, y las experiencias le colocará en uno u otro ambiente que
determinará la decisión final.








